martes, 28 de diciembre de 2010

Así de simple .


Te odio, sin exagerar te odio. Te odio como odio el sabor de la naranja y el frío que cala en los huesos. Quizás alguna vez encontré en ti una parte que no odiaba pero el ácido sobre la piel termina por carcomer todo el cuerpo y yo no estoy para querer a un cadáver.
Te voy a contar del uno al diez, para ver si desapareces y me dejas en paz. Cuando se odia a alguien uno no tiene la intención de regresar.

Podrás decir que con un beso despertaras de nuevo esa parte de mí que te soportaba pero mi lengua se ha convertido en cuchilla y solo te va hacer sangrar. No necesito de ti porque tengo del aire, no te creas tan especial. Vengo y voy sin acordarme de ti, beso y fumo sin extrañarte a ti.
Ha, el odio me ha hecho fuerte sin siquiera hacer esfuerzo, solamente fue el desprecio que me dio cemento para tapar la puerta de mi alma.

Te voy a dar tus cosas, tus cartas y todas las porquerías que me diste alguna vez. Ciertamente hay gente que encuentra en la basura tesoros pero ¿Quién podría hallar belleza en tus mentiras?

Ni siquiera estoy decepcionada ni enojada, si lo estuviera no te odiaría, porque el odiar y el amar son sentimientos tan puros que no cabe otro más. Si pasas frente de mí el tercero te saludara. Bendito sea el odio porque gracias al tengo la justificación de estrujar tu voluntad, tu paciencia y calarte hondo.

Te odio, simplemente te odio. Te odio como el olor a coco y el sudor sobre mi rostro. Y a ser sincera, recuerdo cuando comencé a odiarte pero se me olvido cuando empecé a amarte.

domingo, 26 de diciembre de 2010

La chanson fantôme .

 Hay una cancioncita que me recuerda a ti. Demasiado. Podría atreverme a decir que algún brujo te vio pasando por la calle, entro a tu mente y a tu alma y saco tus más íntimos secretos y los plasmo en esa cancioncita. Tarde en aprendérmela porque está en francés. Definitivamente algún brujo tuvo que hacerla, porque a ti te encantaba el francés. Yo siempre lo he detestado pero tu forma de convencerme al besarme después de terminar una oración en aquel lenguaje extranjero,  termino por acostumbrarme a recibir un premio después de oírte y a gustarme. Quizás por eso aún escucho tu cancioncita, esperando que aparezcas de entre la nada y te vuelvas a convertir en mi todo y me premies por no haberme quejado.

 Le llamo cancioncita porque no dura más de 2 minutos, pero las mejores cosas de la vida son instantáneas ¿no? Cuando recuerdo tus abrazos, el recuerdo no dura más que unos segundos, jamás he recordado por horas. La intensidad no existe en historias de más de mil oraciones, son solamente uno o dos enunciados que te emocionan. Pero que hermoso es volver a sentir la adrenalina por las venas con esos dos segundos que te tengo a mi lado de nuevo. Siempre te fui sincero y dije que prefería tus curvas de mujer por un instante pero que en ese instante te pudiera hacer mía las veces que yo quisiera a tenerte acostada  y desnuda sobre mi cama por la eternidad sin poder hacer nada.

No quiero borrar tus huellas de la puerta a la cama. Ni siquiera me atrevo a lavar tu suéter rosado que tanto te gustaba, tengo miedo que pierda la poca esencia que poseo de ti ya. Huele a coco, pareciera que antes de tomarla del closet te apareces por el cuarto sin que yo me dé cuenta y rocías de nuevo tu perfume sobre él. Siempre fuiste bastante cruel. Pero fue esa crueldad que te hiso especial y me hiso amarte, porque aun cuando yo era tu presa me amaste también. Y no tenía que temer de nadie porque sabía que para ti eran lo bastante estúpidos como para siquiera dejarte robar un beso.

Aquella cancioncita me recuerda que no debo visitar París, ¿qué tal si te encuentro ahí? Tú decías que París sería tu cielo y soy un gran creyente que estás ahí. Como dije, eras cruel pero no maldita, eras dura pero no dictadora. Y honestamente ver tu rostro en estos años me cambiaria de nuevo la vida como me la cambiaste al conocerte.

Pocos saben lo que es perder un amor, para muchos el amor sigue en la misma cuadra y aun así le lloran. No mido dolores pero como dije la intensidad solo se siente pocas veces en la vida, con el verdadero amor y con el verdadero dolor, lo demás son simples excitaciones, el principio o el final de una montaña rusa pero no la subida y la bajada.

Muchos dicen que para curarme tengo que olvidar, pero nunca se olvida. ¿Cómo se podrían olvidar aquellas manos que trazaron un camino nuevo sobre la piel? Sería como decir que el amor no existe. Pero claro que existe, las emociones existen…como tú decías, lo que sea que haga que mi corazón se acelere es porque es real. Así que nuestro amor era real.

Real como ya no eres hoy. Tan real como es tu cancioncita que logro en acordes recordarme lo mejor de ti.

Perfumes y Venenos .

 Tenía siete frascos pequeños de perfumes con distinto aroma. Cada uno venía con una etiqueta diferente, uno decía que era para soñar, el otro para la medianoche, uno de pasión y otro de amor. Siete frascos que coinciden con los siete pecados capitales. Sin embargo me preguntaba donde había quedado el frasco de la decepción. Ya que entre el amor y el odio, no hay un paso si no una gran decepción.  No era la primera vez que alguien me traicionaba, de hecho, era el aniversario luctuoso de aquella traición dolorosa cuando me volvieron a repetir el mismo asesinato. Esta vez no hubo tanta sangre, ni hubo lágrimas. De hecho, no lloré ni una sola vez y no era porque me estuviera mordiendo el labio y diciéndome a mí misma lo fuerte que soy, simplemente que me hice indiferente.
 Marcelo no pensaba así, claro. Para él era más que evidente que debía llorar durante varias noches seguidas. El juego es así, uno se quiebra mientras el otro es más fuerte que antes…para el ganador eres como un trofeo de su egoísmo. Mientras mas dolor le muestras, más lo alimentas. Porque aunque te digan, mi vida fue un error mío, la verdad es que quien puede abrir la boca para besar, abrir las piernas para hacer el amor o enfocar la mirada para poder observar está en sus cabales y consciente…pero Marcelo pensaba que usar su estupidez iba a ser una buena excusa.
 Ahora que lo pienso, en esos siete frascos también cabrían mis siete penas. Al fin y al cabo a muchos de nosotros nos gusta mostrar nuestras tristezas y que mejor que con olor a frambuesa o jazmín. Fueron unos cuantos años de intentar un amor, que no es lo mismo que hacer el amor que es relativamente fácil. Construir un amor requiere de un sudor diferente, de paciencia y al final pese al trabajo todo se puede derrumbar…por culpa de uno. Usualmente se dice que los dos fallan en algún punto de la construcción, pero no creo que dos inútiles arquitectos se junten para construir, alguno tiene que ser más tonto que el otro y justo cuando se ve el panorama hermoso, tira de la piedra de soporte y todo se va a la mierda.
 Marcelo era aquel arquitecto atractivo pero imbécil. Interesante pero mentiroso. En cambio yo no era más que otra chica que tiene una historia que incluye princesas, problemas alimenticios y las ganas de ser madre en algún punto de su vida.
Si, en esos siete frasquitos cabrían pedacitos de la esencia de Marcelo que servirian para fumigar mi hogar e intoxicarme. Pero gracias a Dios, después de tantas veces de haberme roto y quebrado, ya no quedan piezas que se puedan zafar. Puedo decir que destruida soy más lista, que destruida soy indestructible porque prácticamente ya no hay nada más que destruir.