Tenía siete frascos pequeños de perfumes con distinto aroma. Cada uno venía con una etiqueta diferente, uno decía que era para soñar, el otro para la medianoche, uno de pasión y otro de amor. Siete frascos que coinciden con los siete pecados capitales. Sin embargo me preguntaba donde había quedado el frasco de la decepción. Ya que entre el amor y el odio, no hay un paso si no una gran decepción. No era la primera vez que alguien me traicionaba, de hecho, era el aniversario luctuoso de aquella traición dolorosa cuando me volvieron a repetir el mismo asesinato. Esta vez no hubo tanta sangre, ni hubo lágrimas. De hecho, no lloré ni una sola vez y no era porque me estuviera mordiendo el labio y diciéndome a mí misma lo fuerte que soy, simplemente que me hice indiferente.
Marcelo no pensaba así, claro. Para él era más que evidente que debía llorar durante varias noches seguidas. El juego es así, uno se quiebra mientras el otro es más fuerte que antes…para el ganador eres como un trofeo de su egoísmo. Mientras mas dolor le muestras, más lo alimentas. Porque aunque te digan, mi vida fue un error mío, la verdad es que quien puede abrir la boca para besar, abrir las piernas para hacer el amor o enfocar la mirada para poder observar está en sus cabales y consciente…pero Marcelo pensaba que usar su estupidez iba a ser una buena excusa.
Ahora que lo pienso, en esos siete frascos también cabrían mis siete penas. Al fin y al cabo a muchos de nosotros nos gusta mostrar nuestras tristezas y que mejor que con olor a frambuesa o jazmín. Fueron unos cuantos años de intentar un amor, que no es lo mismo que hacer el amor que es relativamente fácil. Construir un amor requiere de un sudor diferente, de paciencia y al final pese al trabajo todo se puede derrumbar…por culpa de uno. Usualmente se dice que los dos fallan en algún punto de la construcción, pero no creo que dos inútiles arquitectos se junten para construir, alguno tiene que ser más tonto que el otro y justo cuando se ve el panorama hermoso, tira de la piedra de soporte y todo se va a la mierda.
Marcelo era aquel arquitecto atractivo pero imbécil. Interesante pero mentiroso. En cambio yo no era más que otra chica que tiene una historia que incluye princesas, problemas alimenticios y las ganas de ser madre en algún punto de su vida.
Si, en esos siete frasquitos cabrían pedacitos de la esencia de Marcelo que servirian para fumigar mi hogar e intoxicarme. Pero gracias a Dios, después de tantas veces de haberme roto y quebrado, ya no quedan piezas que se puedan zafar. Puedo decir que destruida soy más lista, que destruida soy indestructible porque prácticamente ya no hay nada más que destruir.
anda tú... que bien guardado te lo tenías amiw! nombre esto esta bien padre! ya hasta ganas me dieron de golpear al famoso Marcelo ese nombre soy bien tu fan y gracias por seguir mi blog incansablemente!
ResponderEliminar-peace,love&strength.
"no creo que dos inútiles arquitectos se junten para construir, alguno tiene que ser más tonto que el otro".. No podrías tener más razón en eso, ambos construyen los cimientos y las bases, pero en algún punto de la construcción uno estropea la obra completa, el arquitecto listo se frustra,cree que la obra no podrá recobrar su belleza, y necesita buscar un arquitecto apto y a sus estándares que cumpla con los requisitos para construir una hermosa obra. Pero cómo encontrar al arquitecto ideal? En verdad existe alguien tan preciso y tan perfecto para ambos construir una obra de la que ambos estén orgullosos? Como combates las envidias y los aires de superioridad? Cómo reúnen ambas ideas y las fusionan y forman algo b ello de eso? Una idea para el siguiente blog. Un abrazo
ResponderEliminarQue bonito estuvo, triste y todo pero como te dije.. es arte! me gusto mucho la perspectiva que le usaste, eres idola ;)! te kiero
ResponderEliminarhablar de esto es fingir que tengo un punto de vista, lo cierto es que quiza muchos somos Marcelo alguna vez.
ResponderEliminarNo no no, con este te volaste la barda!
ResponderEliminarTienes tanta razon en lo que escribes a fin de cuentas los pecados van acompañados de esas escencias, tan diferentes y tan iguales al mismo tiempo, son dos lados de la moneda, los sentimientos mas fuertes tambien tienen sus dos caras, el amor trae decepcion a fin de cuentas como bien dices,y con cada traicion, una parte de uno muere, hay veces que uno lo toma como hacerse mas fuerte, o menos credulo, dependiendo el punto de vista; ambos,al final termina siendo una situacion extremista camuflageada, de ''quien aguanta mas''
Desafortunadamente no hay muchas personas que quieran esforzarse y dar de sudor para formar algo que realmente vale la pena como podria ser una buena relacion, casi siempre lo quieren que ya llegue servido y afianzado, Lastima por que las cosas son asi, y si los dos no ponen de su parte y se esfuerzan el puente se cae
Hay veces que ya no hay mas sangre que sangrar..
:) Bravo con tu escrito
Me agrada la analogia de los 7 frascos de perfume... Marcelo si se gana el titulo de arquitecto... pequeño pero con mucho sentimiento y razon
ResponderEliminar<3