Hay una cancioncita que me recuerda a ti. Demasiado. Podría atreverme a decir que algún brujo te vio pasando por la calle, entro a tu mente y a tu alma y saco tus más íntimos secretos y los plasmo en esa cancioncita. Tarde en aprendérmela porque está en francés. Definitivamente algún brujo tuvo que hacerla, porque a ti te encantaba el francés. Yo siempre lo he detestado pero tu forma de convencerme al besarme después de terminar una oración en aquel lenguaje extranjero, termino por acostumbrarme a recibir un premio después de oírte y a gustarme. Quizás por eso aún escucho tu cancioncita, esperando que aparezcas de entre la nada y te vuelvas a convertir en mi todo y me premies por no haberme quejado.
Le llamo cancioncita porque no dura más de 2 minutos, pero las mejores cosas de la vida son instantáneas ¿no? Cuando recuerdo tus abrazos, el recuerdo no dura más que unos segundos, jamás he recordado por horas. La intensidad no existe en historias de más de mil oraciones, son solamente uno o dos enunciados que te emocionan. Pero que hermoso es volver a sentir la adrenalina por las venas con esos dos segundos que te tengo a mi lado de nuevo. Siempre te fui sincero y dije que prefería tus curvas de mujer por un instante pero que en ese instante te pudiera hacer mía las veces que yo quisiera a tenerte acostada y desnuda sobre mi cama por la eternidad sin poder hacer nada.
No quiero borrar tus huellas de la puerta a la cama. Ni siquiera me atrevo a lavar tu suéter rosado que tanto te gustaba, tengo miedo que pierda la poca esencia que poseo de ti ya. Huele a coco, pareciera que antes de tomarla del closet te apareces por el cuarto sin que yo me dé cuenta y rocías de nuevo tu perfume sobre él. Siempre fuiste bastante cruel. Pero fue esa crueldad que te hiso especial y me hiso amarte, porque aun cuando yo era tu presa me amaste también. Y no tenía que temer de nadie porque sabía que para ti eran lo bastante estúpidos como para siquiera dejarte robar un beso.
Aquella cancioncita me recuerda que no debo visitar París, ¿qué tal si te encuentro ahí? Tú decías que París sería tu cielo y soy un gran creyente que estás ahí. Como dije, eras cruel pero no maldita, eras dura pero no dictadora. Y honestamente ver tu rostro en estos años me cambiaria de nuevo la vida como me la cambiaste al conocerte.
Pocos saben lo que es perder un amor, para muchos el amor sigue en la misma cuadra y aun así le lloran. No mido dolores pero como dije la intensidad solo se siente pocas veces en la vida, con el verdadero amor y con el verdadero dolor, lo demás son simples excitaciones, el principio o el final de una montaña rusa pero no la subida y la bajada.
Muchos dicen que para curarme tengo que olvidar, pero nunca se olvida. ¿Cómo se podrían olvidar aquellas manos que trazaron un camino nuevo sobre la piel? Sería como decir que el amor no existe. Pero claro que existe, las emociones existen…como tú decías, lo que sea que haga que mi corazón se acelere es porque es real. Así que nuestro amor era real.
Real como ya no eres hoy. Tan real como es tu cancioncita que logro en acordes recordarme lo mejor de ti.